En el brocal de una fuente
hablaban dos flores,
iguales y diferentes.
Una rosa de belleza exquisita,
la otra una humilde margarita.
Habló la rosa altanera
a la tierna compañera:
-Mira que pequeña eres,
que vulgar, que agreste,
en nada a mi te pareces".
a la tierna compañera:
-Mira que pequeña eres,
que vulgar, que agreste,
en nada a mi te pareces".
La margarita,
desde el sencillo tallo,
desde el sencillo tallo,
con aroma a verde y a campo,
que todo lo llena, le respondió:
que todo lo llena, le respondió:
-Mi hermosa amiga has de saber
que en esta vida de prestado vivimos
y que sólo se viene a aprender,
que en esta vida de prestado vivimos
y que sólo se viene a aprender,
de nada te va a servir tus pétalos tan finos,
ni tu aroma de cristal, ni tu porte coralino.
Te guste o no, unidas estamos las dos
Te guste o no, unidas estamos las dos
en la misma creación y unidas estaremos
cuando el Universo cumpla con su función.
La bella rosa avergonzada ante la gran lección,
agacha su hermosura y habla con quebrada voz:
agacha su hermosura y habla con quebrada voz:
Perdóname amiga mía, quizás en otro tiempo
una margarita fui y ya se me olvidó.
"Cada nuevo amanecer,
cada minuto,
cada segundo,
es un regalo de la vida"
una margarita fui y ya se me olvidó.
"Cada nuevo amanecer,
cada minuto,
cada segundo,
es un regalo de la vida"