Objetivo de este escrito: llegar a tu corazón y recordarte que el rencor solo te hiere a ti. En la mayoría de los casos, por desgracia, quien hace daño carece de remordimientos o conciencia, pero tú mereces una vida en paz, y tu corazón merece descansar.
*****************************************
A veces la vida nos coloca delante de personas que hieren, que fallan, que no saben cuidar lo que tocan y aunque el dolor que dejan es real, no es obligatorio que ese dolor se quede a vivir en nuestro corazón. Perdonar no es justificar, ni olvidar, ni darles razón. Perdonar es decirle a tu alma: “mereces descansar”.
Cuando sueltas el rencor, no los liberas a ellos… te liberas a ti.
Cuando dejas de revisar una y otra vez lo que pasó, le das a tu vida la oportunidad de avanzar.
Cuando decides no cargar más con lo que no te pertenece, tu espíritu respira
El perdón es un acto de valentía.
Es mirar tu propia herida y decir: “no voy a permitir que esto defina mi futuro”.
Es elegir la luz aunque haya sombras.
Es recordarte que tu paz interior es sagrada y no se negocia.
No se trata de reconciliarte con quien te hizo daño, sino de reconciliarte contigo misma.
No se trata de volver a abrir puertas, sino de cerrar ciclos.
No se trata de dar segundas oportunidades, sino de darte a ti la oportunidad de ser feliz.
Hoy, permítete soltar.
Suelta la culpa que no es tuya.
Suelta la expectativa que no se cumplió.
Suelta la historia que ya no te sostiene.
Suelta el peso que te aleja de tu propia paz.
Y cuando sueltes, cuando respires, cuando sientas que algo dentro de ti se afloja…
entonces sabrás que el perdón no fue para ellos.
Fue para ti.
Para tu paz.
Para tu vida.
Para tu mañana.
Cuando sueltas el rencor, no los liberas a ellos… te liberas a ti.
Cuando dejas de revisar una y otra vez lo que pasó, le das a tu vida la oportunidad de avanzar.
Cuando decides no cargar más con lo que no te pertenece, tu espíritu respira
El perdón es un acto de valentía.
Es mirar tu propia herida y decir: “no voy a permitir que esto defina mi futuro”.
Es elegir la luz aunque haya sombras.
Es recordarte que tu paz interior es sagrada y no se negocia.
No se trata de reconciliarte con quien te hizo daño, sino de reconciliarte contigo misma.
No se trata de volver a abrir puertas, sino de cerrar ciclos.
No se trata de dar segundas oportunidades, sino de darte a ti la oportunidad de ser feliz.
Hoy, permítete soltar.
Suelta la culpa que no es tuya.
Suelta la expectativa que no se cumplió.
Suelta la historia que ya no te sostiene.
Suelta el peso que te aleja de tu propia paz.
Y cuando sueltes, cuando respires, cuando sientas que algo dentro de ti se afloja…
entonces sabrás que el perdón no fue para ellos.
Fue para ti.
Para tu paz.
Para tu vida.
Para tu mañana.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.