viernes, 2 de febrero de 2018

Adiós

A veces es necesario decir adiós a personas y situaciones tóxicas por nuestro propio bien.


Cuando yo te digo adiós, es para siempre.
Ni los peces pueden vivir en las montañas,
ni los ruiseñores en el fondo del mar.
Cuando yo te digo adiós es porque
tu camino no volverá a cruzarse
con el mío.
Entiende que se acabó,
que todo terminó, que no queda nada más,
porque todo acabo roto y vacío en la vasija
de la decepción.
Cuando yo te digo adiós es porque tu presencia
voló de mis ojos y tu alma se desprendió de la mía,
es porque porque estamos a siglos de distancia,
aunque nuestros cuerpos estén cerca.
Es el adiós que no se dice con la boca,
es el que se dice con el alma
y el corazón y me hace sentir ligera,
al no soportar la carga que tanto 
daño me hacía.
Cuando yo te digo adió es porque descubrí
tu doble juego y las estrellas me hablaron
de tu alma sorda y ciega.
Cuando yo te digo adiós es porque 
ya no te quiero ver más ni con mis ojos,
ni con mi corazón.
No importa que no exista distancia, 
la distancia de la decepción 
lo ha ocupado todo  y el eco de tu
presencia se ha roto en mil pedazos
como un frágil cristal.
Cuando yo te digo adiós es porque ya
has dejado de existir en mi vida,
te he borrado, sencillamente no existes.
Safe Creative #1802025673370

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