lunes, 8 de julio de 2013

Lola: "La hija de los labriegos"

Gráficos con escarcha

Ella está sentada al borde del camino. Los negros y profundos ojos, entre rizadas pestañas, aletean como hermosas mariposas. La cabellera de azabache desprende un brillo azulado bajo el tórrido sol.
Lola la más hermosa joven del lugar. Hija de los labriegos que cultivan los campos de Don Marcelo. Un ricachón acostumbrado a satisfacer todos sus caprichos. Cada día al salir el sol pasea con su caballo de fina estampa. Recorre a galope sus propiedades, para asegurarse de que siguen en el mismo lugar.
Hoy Lola espera la llegada del viejo autobús, que pasa de tarde en tarde por aquellos olvidados parajes. Antes de salir su madre le ha rogado que a la vuelta le traiga un perfume de violetas. Hace tanto que la buena señora no visita la ciudad, que hasta ha olvidado la fragancia que desprenden las remilgadas damas embutidas en lujosos y caros vestidos.
Pero ella sólo  necesita un perfume de violetas para ser feliz entre la aspereza de la tierra.
No importa el día que señala el calendario, para Lola hoy es fiesta. Se ha peinado con esmero la larga y rizada cabellera de seda negra y espera con paciencia la llegada del transporte que la llevará a tan ansiado destino. Su corazón se agita dentro del pecho que sube y baja entre los lunares blancos y el grana del vestido. El cuerpo de Lola bajo los olivos, esbelto como una espiga de trigo, con las curvas exactas, parece haber sido escupido por los dioses.
Se oye un galope a los lejos. El calor cada vez se hace más sofocante. Detrás de una tupida encina aparece Don Marcelo. Tiene un brillo extraño en los ojos. Se acerca lentamente como si quisiera pintar en las retinas la visión de la muchacha. Los cascos del caballo levantan espesas polvoreadas que lo envuelve todo en un halo de  irrealidad.
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4 comentarios:

  1. Un relato de época. Por desgracia entonces, los "amos", estaban acostumbrados a salirse con las suyas en todos los pormenores. Has descrito muy bien lo que podía haber sido la fatalidad de una empleada cualquiera. Te felicito, tus relatos son amenos y con un gran significado. Un abrazo.

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  2. Estimada Mila muchas gracias.Tristemente es una realidad a lo largo del tiempo. Un abrazo.

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  3. Muchas gracias ana, eres muy amable, gracias.

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