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Mi familia es el mayor tesoro que tengo en este mundo y en la vida. Mi hermosa familia. Mi familia sencilla y buena con la que voy a comprar el pan y la fruta, cuando se acaba en nuestra casa, con la que comparto las primera flores que empiezan a brotar en nuestro jardín, mis sonrisas y mis lágrimas y con la que sigo el viaje de mi vida. Y cuando alguna estrella se cae y deja de brillar, ellos con su luz iluminan mi alma. Porque mi familia esta hecha de Luz y de Amor. Por eso pase lo que pase en esta vida, si mi familia está bien y todos estamos junto yo soy la persona más afortunada y feliz de este mundo. No necesito nada más
Te lo dice María y lo firma María, con su alma y su corazón.
Somos lo que somos por todo lo que hemos vivido. Tanto lo dulce como lo amargo. Las personas que nos quieren con el alma, nos quieren tal y como somos, sin intentar cambiarnos. Sencillamente porque nos quieren. Así es el amor y el cariño. Doy gracias a Dios por todo lo que formó a este ser humano que hoy está delante de ti. No soy perfecta, también yo llevo las marcas que la vida me ha dejado en el alma y no reniego de ninguna de ellas. En la vida todo son lecciones que tomamos antes de partir y todos tenemos nuestras propias lecciones esperándonos en un recodo de nuestro camino.
Si hubieras podido cambiar algo en mi vida, no habría cambiado absolutamente nada porque si lo hubiera hecho no sería la persona que soy y quizás la venda sobre mis ojos seguiría siendo demasiado opaca y no me dejaría ver.
Si le hubieras podido pedir algo a la vida le habría pedido solo una cosa: Amor y cariño. Mucho amor y cariño. Gracias a Dios hoy tengo todo el amor y cariño que mi vida y mi alma necesitan. Soy la persona más afortunada del mundo. Tengo la fortuna que siempre ambicione. La única fortuna que necesito en mi vida y la mejor de todas: Una gran fortuna de amor y cariño.
Esta foto la tomé ayer, día 17 de abril del 2022. El campo está precioso. Han nacido las margaritas que tanto me gustan. Con esa fragancia tan especial. Las margaritas entre las que yo jugaba y hacía ramitos cuando era una niña. Siguen siendo muy altas, pero ya no me parecen un bosque. Será porque he crecido mucho en todos estos años. Me encanta pasear con mi esposo por el campo y tomar fotos y me encanta ser feliz. Le he dado muchas veces las gracias a Dios por todo lo que tengo en mi vida y creo que nunca por mucho que lo agradezca, nunca podré agradecerle lo suficiente.
En la vida también hay opciones
¿Qué esperabas que pensara de ti?